Objetivos básicos de la PAC

En contraste con las ideas comúnmente expresadas hoy sobre la Política Agrícola Común (PAC) que esta política se considera inútil, cara para el contribuyente, muy beneficiosa para los agricultores europeos e incluso la causa principal del subdesarrollo en muchos
países del Tercer Mundo, la realidad es que la PAC siempre ha tenido y sigue teniendo una razón de ser, a saber, la consecución de los siguientes objetivos:

Garantizar un suministro estable de alimentos sanos y asequibles a la población de la Unión Europea.

Proporcionar un nivel de vida razonable a los agricultores de la UE, permitiendo al mismo tiempo la modernización y el desarrollo de la agroindustria.

Garantizar que todas las regiones de la Unión Europea puedan mantener su agricultura.

Es posible comprobar las parcelas desde www.tractorista.es/sigpac/ ya que es requerido en muchos casos.

 

Objetivos complementarios de la PAC

En respuesta a las demandas de los ciudadanos europeos, la PAC se ha desarrollado y se ha vuelto más compleja, concediendo cada vez más importancia a objetivos complementarios como los siguientes:

Procurar el bienestar de la sociedad rural.

Mejorar la calidad y la seguridad de los alimentos.

Garantizar la protección del medio ambiente en beneficio de las generaciones futuras.

Mejora de las condiciones sanitarias y del bienestar de los animales.

 

Financiación necesaria para la consecución de los objetivos de la PAC

La consecución de cualquiera de estos objetivos requiere ofrecer a los agricultores, industriales y operadores comerciales europeos compensaciones financieras particulares para que orienten sus recursos y esfuerzos hacia estos objetivos; compensaciones que deben ser proporcionales a la importancia del servicio que prestan a la sociedad europea: la garantía del suministro de alimentos, en cantidad y calidad, esencial para la cohesión social de las sociedades implicadas y para la salud individual de todos los ciudadanos.

En total, la financiación de la PAC cuesta aproximadamente 50.000 millones de euros al año; una cantidad relativamente modesta que disminuye en relación con el PIB comunitario (0,54 % del PIB a principios de los años noventa; 0,43 % en 2004 y 2013 será del 0,33 %).

A nivel individual, el coste de la PAC implica que cada ciudadano europeo contribuya con 2 euros a la semana; el coste de un kilo de manzanas.

Teniendo en cuenta que este importe garantiza el suministro de alimentos sanos y la vitalidad del medio rural, no se puede concluir que la PAC sea cara.

Reformas recientes, nuevos fondos y cómo se utilizan

Las recientes reformas han supuesto un cambio radical en la forma del gasto, de modo que menos fondos se destinan a subvenciones a la exportación e intervenciones en el mercado y más fondos se destinan a subvenciones directas a los productores y al desarrollo rural.

Los instrumentos administrativos de estos gastos son los recientemente creados Fondos Europeos Agrícolas:

Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA)

Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER)

Independientemente de los gastos efectuados por la Comisión de forma centralizada con cargo al FEAGA, este Fondo financia, a través de un sistema de gestión compartido entre los Estados miembros y la Comunidad, los gastos efectuados de conformidad con la legislación comunitaria de los siguientes tipos:

Pagos directos a las explotaciones.

Intervenciones en los mercados de productos agrícolas.

Restituciones por exportación.

Medidas de promoción de los productos agrícolas en el mercado interior y en otros países.

El FEADER financia, a través de un sistema de gestión compartido entre los Estados miembros y la Comunidad, la contribución financiera de la Comunidad a los programas de desarrollo rural, realizados de conformidad con la legislación comunitaria.